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martes, 30 de octubre de 2012
RAUL RICARDO ALFONSÍN: el señor de la primavera (a 29 años de la recuperación democrática)
Por Elena Mentasti
Del año 83’ preservo, a pesar del paso de los años, la
tibieza que poco a poco se nos fue instalando
en la piel, tibieza que se volvió estallido y nos invadió con desmesura
en la soleada mañana del 10 de diciembre de ese año.
Guardo en el alma la voz de este abogado bonaerense de
indiscutido liderazgo que, rezando el Preámbulo de la Constitución, nos
convocaba a la celebración de la vida.
Alfonsín fue por
sobre todas las cosas un presidente que logró instaurar la primavera en
nuestras almas.
Alfonsín nos devolvió la capacidad de amar el compromiso,
nos alentó para que los que recién nacíamos a la vida cívica nos enamoráramos
de la política y de la militancia, y a los más viejos los reconcilió con ese
antiguo amor que habían acallado los dictadores.
Alfonsín nos anunciaba, como en aquel monólogo memorable
de Sacristán en el film “Solos en la madrugada” que “a partir de ahora y aunque
sigamos siendo igual de minusválidos vamos a intentar luchar por lo que creemos
que hay que luchar, por la libertad, por la felicidad…”
Alfonsín nos impulsaba a inaugurar una ardua batalla
contra el miedo, aquel miedo construido lenta y pacientemente en la noche de la
anomia y el horror. Por la puerta abierta de la democracia se colaron también
en el aire, los versos de un tiempo nuevo, las voces de la victoria de la vida
sobre la muerte, la música de la hermandad latinoamericana.
Alfonsín hablaba y se nos inflamaba el corazón de poesía
y de sueños que acompañaban nuestras embriagadas almas en marchas y
manifestaciones, como queriendo hacerle el aguante a tanto sueño apurado por
ver la luz.
Después, los años y las dificultades de una realidad que
se fue ensombreciendo en su complejidad nos llenaron de escepticismo, nos
lavaron los sueños, nos despojaron de la noción de “nosotros” y nos depositaron
en esta tierra en la que abundan los soliloquios.
El 30 de octubre de 1983 muchos fuimos los que
inauguramos nuestra condición ciudadana y acariciamos casi con incredulidad
aquel sobrecito que depositamos en urnas que hasta hacía bien poco nos decían
que seguirían bien guardadas.
Imposible olvidar los aromas de aquella primavera, una
primavera que inexorablemente tiene un rostro y una voz, un sello de identidad,
que lo amarra a ese hombre que, afortunadamente, los argentinos pudimos
reivindicar en su condición de demócrata incurable, honesto y cabal (que en
política no es poco decir): RAUL RICARDO ALFONSÍN.
miércoles, 26 de septiembre de 2012
MIGUEL DELIBES - Hombre de palabras...
Soy
como los árboles, crezco donde me plantan, hasta tal punto que si un día me
alejaran de Castilla no acertaría a vivir.
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Quienes nos dedicamos a la narración, a construir
historias de hombres, paisajes y pasiones de acuerdo con la fórmula que
reiteradamente hemos puesto de manifiesto, respondemos mejor al título de
hombres de palabras que al más convencional de hombres de letras.
-----------------------------------------
Debo confesar una limitación: siempre he escrito
de oído, con la regla y el estilo de aquéllos a quienes previamente he
escuchado para luego cederles la palabra.
------------------------------------------
Don Miguel de Cervantes Saavedra no ha
enmudecido, su palabra sigue viva a través del tiempo, de acuerdo con el anhelo
de inmortalidad que mueve la mano y el corazón del artista.
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Si la vida siempre es breve, tratándose de
un narrador, es decir de un creador de otras vidas, se abrevia todavía más, ya
que éste antes que su personal aventura, se enajena para vivir las de sus
personajes.
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Pasé la vida disfrazándome de otros,
imaginando, ingenuamente, que este juego de máscaras ampliaba mi existencia,
facilitaba nuevos horizontes, hacía aquélla más rica y variada. Disfrazarse era
el juego mágico del hombre, que se entregaba fruitivamente a la creación sin
advertir cuanto de su propia sustancia se le iba en cada desdoblamiento. La
vida, en realidad, no se ampliaba con los disfraces, antes al contrario, dejaba
de vivirse, se convertía en una entelequia cuya única realidad era el cambio
sucesivo de personajes.
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En el mundo de la literatura todo es
relativo. Hay obras de viejos verdaderamente "admirables" y otras que
"no" debieron escribirse nunca. Entonces antes que a conservar la
cabeza muchos años a lo que debo aspirar ahora es a conservar la cabeza
suficiente para darme cuenta de que estoy perdiendo la cabeza. Y en ese mismo
instante frenar, detenerme al borde del abismo y no escribir una letra más.
MIGUEL DELIBES - Perfiles
Escritor español (1920-2010).Ganador
del Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1982) y Premio Cervantes (1993)
entre otros. Entre sus obras se destacan "La sombra del ciprés es
alargada" , "Cinco horas con Mario", "Las ratas"
"Los santos inocentes", "Las guerras de nuestros
antepasados" o "El hereje" , algunas de las cuales han sido
llevadas al cine.
Esta extraña mezcla de profesor y
campesino, entre refinado y natural, cuya reposada voz puede explotar en una
risotada, comunicativo y triste, vestido con cazadora, pantalón de pana y
botas, enemigo del televisor y de las tertulias, es en los tiempos que corren
una especie de guerrillero, un resistente. Es, indudablemente, un tipo
inactual.[...] Es, en cierto modo, un outsider, un francotirador
con un pie en su clase mientras la vapulea con el otro. A algunos les hubiera
gustado que lo hiciera con los dos. Ligado a la burguesía vallisoletana por
lazos familiares, profesor de Comercio, periodista, director y consejero de El Norte de
Castilla, padre de siete hijos, fiel como un perro a su mujer, su ruptura no es
aparatosa ni definitiva. Es un cazador de caza menor. Sus safaris duran un día.
Por la noche le gusta tener metidos los pies en las zapatillas y poder leer al
calor de la mesa camilla, en su casa del Paseo de Zorrilla. Ama lo rutinario.
Siempre duerme en el mismo hotel cuando viaja a una ciudad y, a ser posible, en
la misma cama. Dice que en él la fidelidad no tiene ningún valor. Pero todo
esto con angustia. Encajado en su ciudad, en su familia, entre sus amigos, en
el periódico, es íntimamente un desplazado. El mundo que abarca es, en sentido
horizontal, la ciudad media de provincias y ese mundo exótico que comienza
donde terminan las carreteras nacionales. En sentido vertical, es la clase
media y campesina. Describe el drama cotidiano de la ciudad de provincias y el
mundo arqueológico de los medios rurales.
César Alonso de los
Ríos: Conversaciones
con Miguel Delibes. Madrid, Magisterio Español, 1971, pp. 16-18.
lunes, 24 de septiembre de 2012
ZITARROSA - Por Juan Sasturain
DIARIO PAGINA 12
24-09-2012
En el
aniversario de Guitarra negra, terrible maravilla.
Flaco y de negro, el cantor engominado,
–la guitarra cruzada sobre el pecho–
canta con voz de otro, tan derecho
y formal como el verso bien rimado.
–la guitarra cruzada sobre el pecho–
canta con voz de otro, tan derecho
y formal como el verso bien rimado.
Puntean ligerito, a su costado
violas conversadoras. Cuentan hechos
y deshechos de Stefanie, de Becho,
del fluvial loco Antonio, desvelado.
violas conversadoras. Cuentan hechos
y deshechos de Stefanie, de Becho,
del fluvial loco Antonio, desvelado.
Y si le crece una dulce amargura,
al trovar por milonga el inventario
de males de amor y dictadura,
al trovar por milonga el inventario
de males de amor y dictadura,
su negra bordona copa el
escenario.
La voz de Zitarrosa: llama oscura
del canto verdadero y necesario.
La voz de Zitarrosa: llama oscura
del canto verdadero y necesario.
sábado, 22 de septiembre de 2012
miércoles, 19 de septiembre de 2012
Celebración de la fantasía. Eduardo Galeano (Micro-relato)
Fue a la entrada del pueblo de Ollantaytambo, cerca del Cuzco. Yo me había despedido de un grupo de turistas y estaba solo, mirando de lejos las ruinas de piedra, cuando un niño del lugar, enclenque, haraposo, se acercó a pedirme que le regalara una lapicera. No podía darle la lapicera que tenía, por que la estaba usando en no sé que aburridas anotaciones, pero le ofrecí dibujarle un cerdito en la mano.
Súbitamente, se corrió la voz. De buenas a primeras me encontré rodeado de un enjambre de niños que exigían, a grito pelado, que yo les dibujara bichos en sus manitas cuarteadas de mugre y frío, pieles de cuero quemado: había quien quería un cóndor y quién una serpiente, otros preferían loritos o lechuzas y no faltaba los que pedían un fantasma o un dragón.
Y entonces, en medio de aquel alboroto, un desamparadito que no alzaba mas de un metro del suelo, me mostró un reloj dibujado con tinta negra en su muñeca:
-Me lo mandó un tío mío, que vive en Lima -dijo
-Y anda bien -le pregunté
-Atrasa un poco -reconoció.
Súbitamente, se corrió la voz. De buenas a primeras me encontré rodeado de un enjambre de niños que exigían, a grito pelado, que yo les dibujara bichos en sus manitas cuarteadas de mugre y frío, pieles de cuero quemado: había quien quería un cóndor y quién una serpiente, otros preferían loritos o lechuzas y no faltaba los que pedían un fantasma o un dragón.
Y entonces, en medio de aquel alboroto, un desamparadito que no alzaba mas de un metro del suelo, me mostró un reloj dibujado con tinta negra en su muñeca:
-Me lo mandó un tío mío, que vive en Lima -dijo
-Y anda bien -le pregunté
-Atrasa un poco -reconoció.
El hombre que contaba historias. Oscar Wilde (Micro-relato)
Había una vez un hombre muy querido de su pueblo porque contaba historias. Todas las mañanas salía del pueblo y, cuando volvía por las noches, todos los trabajadores del pueblo, tras haber bregado todo el día, se reunían a su alrededor y le decían:
-Vamos, cuenta, ¿qué has visto hoy?
Él explicaba:
-He visto en el bosque a un fauno que tenía una flauta y que obligaba a danzar a un corro de silvanos.
-Sigue contando, ¿qué más has visto? -decían los hombres.
-Al llegar a la orilla del mar he visto, al filo de las olas, a tres sirenas que peinaban sus verdes cabellos con un peine de oro.
Y los hombres lo apreciaban porque les contaba historias.
Una mañana dejó su pueblo, como todas las mañanas... Mas al llegar a la orilla del mar, he aquí que vio a tres sirenas, tres sirenas que, al filo de las olas, peinaban sus cabellos verdes con un peine de oro. Y, como continuara su paseo, en llegando cerca del bosque, vio a un fauno que tañía su flauta y a un corro de silvanos... Aquella noche, cuando regresó a su pueblo y, como los otros días, le preguntaron:
-Vamos, cuenta: ¿qué has visto?
Él respondió:
-No he visto nada.
-Vamos, cuenta, ¿qué has visto hoy?
Él explicaba:
-He visto en el bosque a un fauno que tenía una flauta y que obligaba a danzar a un corro de silvanos.
-Sigue contando, ¿qué más has visto? -decían los hombres.
-Al llegar a la orilla del mar he visto, al filo de las olas, a tres sirenas que peinaban sus verdes cabellos con un peine de oro.
Y los hombres lo apreciaban porque les contaba historias.
Una mañana dejó su pueblo, como todas las mañanas... Mas al llegar a la orilla del mar, he aquí que vio a tres sirenas, tres sirenas que, al filo de las olas, peinaban sus cabellos verdes con un peine de oro. Y, como continuara su paseo, en llegando cerca del bosque, vio a un fauno que tañía su flauta y a un corro de silvanos... Aquella noche, cuando regresó a su pueblo y, como los otros días, le preguntaron:
-Vamos, cuenta: ¿qué has visto?
Él respondió:
-No he visto nada.
El hombre que aprendió a ladrar. Mario Benedetti (Micro-relato)
Lo cierto es que fueron años de arduo y pragmático aprendizaje, con lapsos de desalineamiento en los que estuvo a punto de desistir. Pero al fin triunfó la perseverancia y Raimundo aprendió a ladrar. No a imitar ladridos, como suelen hacer algunos chistosos o que se creen tales, sino verdaderamente a ladrar. ¿Qué lo había impulsado a ese adiestramiento? Ante sus amigos se auto flagelaba con humor: "La verdad es que ladro por no llorar". Sin embargo, la razón más valedera era su amor casi franciscano hacia sus hermanos perros. Amor es comunicación.
¿Cómo amar entonces sin comunicarse?
Para Raimundo representó un día de gloria cuando su ladrido fue por fin comprendido por Leo, su hermano perro, y (algo más extraordinario aún) él comprendió el ladrido de Leo. A partir de ese día Raimundo y Leo se tendían, por lo general en los atardeceres, bajo la glorieta y dialogaban sobre temas generales. A pesar de su amor por los hermanos perros, Raimundo nunca había imaginado que Leo tuviera una tan sagaz visión del mundo.
Por fin, una tarde se animó a preguntarle, en varios sobrios ladridos: "Dime, Leo, con toda franqueza: ¿qué opinas de mi forma de ladrar?". La respuesta de Leo fue bastante escueta y sincera: "Yo diría que lo haces bastante bien, pero tendrás que mejorar. Cuando ladras, todavía se te nota el acento humano”.
¿Cómo amar entonces sin comunicarse?
Para Raimundo representó un día de gloria cuando su ladrido fue por fin comprendido por Leo, su hermano perro, y (algo más extraordinario aún) él comprendió el ladrido de Leo. A partir de ese día Raimundo y Leo se tendían, por lo general en los atardeceres, bajo la glorieta y dialogaban sobre temas generales. A pesar de su amor por los hermanos perros, Raimundo nunca había imaginado que Leo tuviera una tan sagaz visión del mundo.
Por fin, una tarde se animó a preguntarle, en varios sobrios ladridos: "Dime, Leo, con toda franqueza: ¿qué opinas de mi forma de ladrar?". La respuesta de Leo fue bastante escueta y sincera: "Yo diría que lo haces bastante bien, pero tendrás que mejorar. Cuando ladras, todavía se te nota el acento humano”.
martes, 18 de septiembre de 2012
LA SANGRE ES UN MAR INMENSO-Nicolás Guillén (poeta cubano)
La sangre es un mar inmenso
que baña todas las playas...
Sobre sangre van los hombres,
navegando en sus barcazas:
reman, que reman, que reman,
¡nunca de remar descansan!
Al negro de negra piel
la sangre el cuerpo le baña;
la misma sangre, corriendo,
hierve bajo carne blanca.
¿Quién vio la carne amarilla,
cuando las venas estallan,
sangrar sino con la roja
sangre con que todos sangran?
¡Ay del que separa niños,
porque a los hombres separa!
El sol sale cada día,
va tocando en cada casa,
da un golpe con su bastón,
y suelta una carcajada...
¡Que salga la vida al sol,
de donde tantos la aguardan,
y veréis cómo la vida
corre de sol empapada!
La vida vida saltando,
la vida suelta y sin vallas,
vida de la carne negra,
vida de la carne blanca,
y de la carne amarilla,
con sus sangres desplegadas. . .
¡Los niños, fascinados,
se van levantando,
y rodean a la madre,
que los abraza formando un grupo con ellos,
pegados a su alrededor. Continúa!:
Sobre sangre van los hombres
navegando en sus barcazas:
reman, que reman, que reman,
¡nunca de remar descansan!
Ay de quien no tenga sangre,
porque de remar acaba,
y si acaba de remar,
da con su cuerpo en la playa,
un cuerpo seco y vacío,
un cuerpo roto y sin alma,
¡un cuerpo roto y sin alma! . . .
Sobre sangre van los hombres,
navegando en sus barcazas:
reman, que reman, que reman,
¡nunca de remar descansan!
Al negro de negra piel
la sangre el cuerpo le baña;
la misma sangre, corriendo,
hierve bajo carne blanca.
¿Quién vio la carne amarilla,
cuando las venas estallan,
sangrar sino con la roja
sangre con que todos sangran?
¡Ay del que separa niños,
porque a los hombres separa!
El sol sale cada día,
va tocando en cada casa,
da un golpe con su bastón,
y suelta una carcajada...
¡Que salga la vida al sol,
de donde tantos la aguardan,
y veréis cómo la vida
corre de sol empapada!
La vida vida saltando,
la vida suelta y sin vallas,
vida de la carne negra,
vida de la carne blanca,
y de la carne amarilla,
con sus sangres desplegadas. . .
¡Los niños, fascinados,
se van levantando,
y rodean a la madre,
que los abraza formando un grupo con ellos,
pegados a su alrededor. Continúa!:
Sobre sangre van los hombres
navegando en sus barcazas:
reman, que reman, que reman,
¡nunca de remar descansan!
Ay de quien no tenga sangre,
porque de remar acaba,
y si acaba de remar,
da con su cuerpo en la playa,
un cuerpo seco y vacío,
un cuerpo roto y sin alma,
¡un cuerpo roto y sin alma! . . .
domingo, 16 de septiembre de 2012
PLEGARIA A UN LABRADOR - de VÍCTOR JARA
Levántate y mira la montaña
de donde viene el viento, el sol y el agua.
Tú que manejas el curso de los ríos,
tú que sembraste el vuelo de tu alma.
Levántate y mírate las manos
para crecer estréchala a tu hermano.
Juntos iremos unidos en la sangre
hoy es el tiempo que puede ser mañana.
Líbranos de aquel que nos domina
en la miseria.
Tráenos tu reino de justicia
e igualdad.
Sopla como el viento la flor
de la quebrada.
Limpia como el fuego
el cañón de mi fusil.
Hágase por fin tu voluntad
aquí en la tierra.
Danos tu fuerza y tu valor
al combatir.
Sopla como el viento la flor
de la quebrada.
Limpia como el fuego
el cañón de mi fusil.
Levántate y mírate las manos
para crecer estréchala a tu hermano.
Juntos iremos unidos en la sangre
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén
de donde viene el viento, el sol y el agua.
Tú que manejas el curso de los ríos,
tú que sembraste el vuelo de tu alma.
Levántate y mírate las manos
para crecer estréchala a tu hermano.
Juntos iremos unidos en la sangre
hoy es el tiempo que puede ser mañana.
Líbranos de aquel que nos domina
en la miseria.
Tráenos tu reino de justicia
e igualdad.
Sopla como el viento la flor
de la quebrada.
Limpia como el fuego
el cañón de mi fusil.
Hágase por fin tu voluntad
aquí en la tierra.
Danos tu fuerza y tu valor
al combatir.
Sopla como el viento la flor
de la quebrada.
Limpia como el fuego
el cañón de mi fusil.
Levántate y mírate las manos
para crecer estréchala a tu hermano.
Juntos iremos unidos en la sangre
ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén
TE RECUERDO AMANDA - de VÍCTOR JARA
Te recuerdo Amanda
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.
La sonrisa ancha
la lluvia en el pelo
no importaba nada
ibas a encontrarte con él
con él, con él, con él
son cinco minutos
la vida es eterna
en cinco minutos
suena la sirena
de vuelta al trabajo
y tú caminando
lo iluminas todo
los cinco minutos
te hacen florecer.
Te recuerdo Amanda
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.
La sonrisa ancha
la lluvia en el pelo
no importaba nada
ibas a encontrarte con él
con él, con él, con él
que partió a la sierra
que nunca hizo daño
que partió a la sierra
y en cinco minutos
quedó destrozado
suena la sirena
de vuelta al trabajo
muchos no volvieron
tampoco Manuel.
Te recuerdo Amanda
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.
La sonrisa ancha
la lluvia en el pelo
no importaba nada
ibas a encontrarte con él
con él, con él, con él
son cinco minutos
la vida es eterna
en cinco minutos
suena la sirena
de vuelta al trabajo
y tú caminando
lo iluminas todo
los cinco minutos
te hacen florecer.
Te recuerdo Amanda
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel.
La sonrisa ancha
la lluvia en el pelo
no importaba nada
ibas a encontrarte con él
con él, con él, con él
que partió a la sierra
que nunca hizo daño
que partió a la sierra
y en cinco minutos
quedó destrozado
suena la sirena
de vuelta al trabajo
muchos no volvieron
tampoco Manuel.
Te recuerdo Amanda
la calle mojada
corriendo a la fábrica
donde trabajaba Manuel
MANIFIESTO - por VÍCTOR JARA
Yo no canto por cantar
ni por tener buena voz,
canto porque la guitarra
tiene sentido y razón.
Tiene corazón de tierra
y alas de palomita,
es como el agua bendita
santigua glorias y penas.
Aquí se encajó mi canto
como dijera Violeta
guitarra trabajadora
con olor a primavera.
Que no es guitarra de ricos
ni cosa que se parezca
mi canto es de los andamios
para alcanzar las estrellas,
que el canto tiene sentido
cuando palpita en las venas
del que morirá cantando
las verdades verdaderas,
no las lisonjas fugaces
ni las famas extranjeras
sino el canto de una lonja
hasta el fondo de la tierra.
Ahí donde llega todo
y donde todo comienza
canto que ha sido valiente
siempre será canción nueva.
ni por tener buena voz,
canto porque la guitarra
tiene sentido y razón.
Tiene corazón de tierra
y alas de palomita,
es como el agua bendita
santigua glorias y penas.
Aquí se encajó mi canto
como dijera Violeta
guitarra trabajadora
con olor a primavera.
Que no es guitarra de ricos
ni cosa que se parezca
mi canto es de los andamios
para alcanzar las estrellas,
que el canto tiene sentido
cuando palpita en las venas
del que morirá cantando
las verdades verdaderas,
no las lisonjas fugaces
ni las famas extranjeras
sino el canto de una lonja
hasta el fondo de la tierra.
Ahí donde llega todo
y donde todo comienza
canto que ha sido valiente
siempre será canción nueva.
VICTOR JARA - Asesinado el 16 de Septiembre de 1973
-¡Así que vos sos Víctor Jara, el cantante marxista,
comunista concha de tu
madre, cantor de pura
mierda! -gritó el oficial. Navia rememora.
Es uno de los testigos del juez Juan Fuentes,
que investiga el asesinato del cantautor,
uno de los crímenes emblemáticos de la dictadura,
porque Jara fue con su guitarra y con sus versos
el trovador de la revolución socialista del Gobierno
de Allende en Chile. Por su impacto y la
impunidad en que están los culpables,
el crimen de Jara es en Chile el
equivalente al asesinato de Federico
García Lorca en España.
*Extraído del testimonio de
sobrevivientes, de la nota
'La muerte lenta de Víctor
Jara' es un reportaje del
suplemento 'Domingo' de EL
PAIS, 6 de diciembre
de 2009
Víctor Jara fue asesinado el 16 de septiembre de 1973, a
pocos días del derrocamiento de Salvador Allende, iba a cumplir 41 años. Es uno
de los cantautores chilenos más universales.
La memoria...
Todo fue muy confuso ese 11 de septiembre de
1973. Víctor tenía agendado un acto en la Universidad Técnica del Estado. La
idea: luchar contra la guerra civil en Chile. De pronto, ese martes cambió de
rumbo. Por la radio se escuchó sobre el ataque a La Moneda y el levantamiento
de los militares. Allende estaba pronunciando su discurso histórico cuando
Víctor decidió salir a la calle.
“Era un
día extraño, con los relatos de la radio, y todo hacía que fuera un día
especial, pero nadie pensó que la situación llegaría a tal extremo. Nadie pensó
que chilenos terminarían matando chilenos”, recordó la hija de Víctor, Amanda
Jara, en una entrevista con LND. Ese día, Víctor salió de la casa rumbo a la
UTE.
Las
últimas horas de vida de Víctor Jara fueron relatadas por un pequeño grupo de
prisioneros que estuvieron con él durante todo el tiempo que duró el
cautiverio, al interior del improvisado campo de prisioneros. Una vez que fue
identificado por un soldado que custodiaba al grupo fue separado del grupo,
brutalmente golpeado y sometido a largas sesiones de tortura.
Tras tres
días en el lugar, llegó la orden de trasladar a todos los prisioneros al
Estadio Nacional. Cubierto de sangre y desfigurado por los hematomas, algunos
de sus amigos lograron sacarlo del rincón donde estaba tirado. Lo limpiaron e
intentaron disfrazar para que ya no fuera identificado. Sin embargo, a pocos
metros del camión que los llevaría al recinto de Ñuñoa, fue separado de la fila
junto al director de Prisiones, Litre Quiroga, y otras tres personas.
La posterior
investigación indica que los prisioneros segregados del grupo fueron llevados
nuevamente al interior del Estadio Chile y fueron fusilados en ese lugar, uno a
uno. Constatadas sus muertes, fueron
subidos a un camión y llevados a un costado del Cementerio Metropolitano, donde
fueron arrojados semidesnudos.
En 1990
la Comisión de Verdad y Reconciliación determinó que Víctor Jara fue acribillado el 16 de septiembre de 1973
en el Estadio Chile y arrojado a unos matorrales en los alrededores del
Cementerio Metropolitano ubicado a orillas de la Carretera 5 Sur. Un informe forense de un
laboratorio austriaco reveló que el cantautor chileno Víctor Jara murió por múltiples
impactos de bala en el cráneo, tórax, abdomen, piernas y brazos. Luego fue llevado a la morgue como NN, donde
más tarde sería identificado por su esposa. Sus restos descansan en el
Cementerio General de Santiago de Chile.
En
septiembre del 2003, el gobierno chileno impuso su nombre al Estadio Nacional
de Chile.
En el
2009, 36 años después de su asesinato, el pueblo chileno pudo finalmente
despedir a su entrañable cantautor, en un funeral multitudinario, con canciones, música, danza y
lecturas de poesía, con el estilo del cantautor, que siendo pequeño acompañó a
su madre a los velorios campesinos. Una manta roja cubría el ataúd, y el
cortejo marchó a pie desde la Fundación Jara hasta el cementerio.
.
sábado, 15 de septiembre de 2012
El culto a la objetividad mató a la información - Chris Hedges
Los reporteros que presencian lo peor
del sufrimiento humano y regresan enfadados a la redacción ven cómo la
compasión que han experimentado queda desteñida o gravemente silenciada por las
diversas capas de redactores jefes que se interponen entre él y los lectores.
El culto a la objetividad y el equilibrio, formulado a principios del siglo XIX
por los propietarios de los periódicos para aumentar los beneficios extraídos
de los anunciantes, desarma y paraliza a la prensa.
Y el culto a la objetividad se
convierte en un vehículo oportuno y lucrativo para evitar confrontar verdades
desagradables o disgustar a una estructura de poder de la que los medios de
información dependen para acceder a ella y obtener beneficios. Ese culto
transforma a los reporteros en observadores neutrales o en voyeurs.
Destierra la empatía, la pasión y el afán de justicia. A los reporteros se les
permite mirar, pero no sentir, ni hablar con su propia voz. Actúan como
«profesionales» y se consideran científicos sociales desapasionados y
desinteresados. La enfermedad del periodismo estadounidense es la tan cacareada
ausencia de sesgos impuesta por unas jerarquías de burócratas impasibles.
«La mera idea de que lo único que hay
que hacer con una determinada historia para realizar una labor exquisita de
periodismo objetivo es informar de lo que dicen ambos bandos debilita a la
prensa», escribió en una ocasión la desaparecida columnista Molly Ivins. «Eso que llamamos
objetividad no existe, y la verdad, esa jodida escurridiza, tiene la mala
costumbre de ponerse de un lado o de otro: raras veces se sitúa claramente a
mitad de camino de dos puntos de vista contrapuestos. La petulante complacencia
de gran parte de la prensa (he oído decir a más de un redactor jefe “Bueno,
como los dos bandos nos critican, debemos de haber acertado”) nace de la
curiosa idea de que, si incluyes una cita de cada bando, preferiblemente de una
declaración oficial, ya has cumplido el objetivo. En primer lugar, la mayoría
de los reportajes no tienen sólo dos caras sino, al menos, diecisiete. En
segundo lugar, no sirve de nada a los lectores, ni a la verdad, citar que una
parte dice “gato” y la otra dice “perro” cuando lo cierto es que lo que merodea
entre los arbustos es un elefante.»
Ivins proseguía en su escrito diciendo
que «los defectos mas graves de la prensa no son los pecados de acción, sino
los de omisión: las historias que olvidamos, las que no vemos, las que no
convocan ruedas de prensa o las que no proceden de “fuentes fiables”».
36° ANIVERSARIO DE LA NOCHE DE LOS LÁPICES
A
mediados de 1988 se sancionó la ley provincial N° 10.671. En ella se estableció
al 16 de septiembre como el día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios.
Los autores del proyecto fueron los diputados Fernando Acedo, Marcelo Elías y
Horacio Ravenna de la Unión Cívica Radical.
Los mismos habían presentado en sesiones anteriores
un proyecto de declaración en que se instaba al gobierno nacional a tomar la
iniciativa, lo cual no prosperó. En aquella oportunidad, había estallado un
intenso debate en torno al sentido que debía tener la fecha. Los diputados
peronistas consideraban que su significado más importante estaba asociado al
golpe de Estado de 1955. En síntesis, desconfiaban de la propuesta radical
desde su identidad de peronistas, en tanto la asociación del 16 de septiembre
con un acontecimiento ocurrido durante la dictadura de alguna manera operaba
“desperonizando” el calendario. Hacia 1988, si bien el radicalismo mantenía la
presidencia de la Cámara, había perdido las elecciones de 1987 y la gobernación
estaba en manos
de Antonio Cafiero desde hacía pocos meses. La
disputa por la fecha entonces se inscribía en este nuevo escenario donde el
peronismo estaba recuperando su hegemonía y el radicalismo padecía la paulatina
pérdida de espacios de poder. Pero, además de esta disputa, luego zanjada –pues los diputados peronistas finalmente la
aprobaron con alguna modificación–, en los debates parlamentarios sobre la
norma propuesta puede entreverse otra, que responde más a una clave
generacional que partidaria. Los diputados radicales autores del proyecto de
ley habían sido parte del movimiento de juventudes políticas de los ochenta, y
en su retórica expresaban claramente este anclaje identitario. En sus discursos
en el recinto plantearon una categórica reivindicación de los jóvenes que
luchaban por el boleto estudiantil, al punto de hablar de “gesta heroica”.
Precisamente este será uno de los tópicos discutidos por otros oradores que no
eran “jóvenes” y que, si bien repudiaban lo ocurrido con los estudiantes
secundarios aquel 16 de septiembre de 1976, no ponderaban especialmente su
militancia. Algunos señalaron la necesidad de incluir en el recuerdo también a “muchos otros nombres
de dolor que esa guerra sucia ha dejado en las fuerzas armadas y en las de seguridad”
(Legislatura bonaerense, Cámara de Diputados, Diario de sesiones, año 1988, p.
1161). Otros, de minimizar la relevancia histórica de lo realizado por estos
jóvenes, sobre todo si la comparación se establecía con el golpe de 1955: “Pudo
ser heroica la gesta de los jóvenes de esa noche trágica, pero sin dudas cambió
los destinos de la República por mucho tiempo el 16 de septiembre de 1955”
(Legislatura bonaerense, Cámara de Diputados, Diario de sesiones, año 1988, p.
1165). Es notable que ninguno de los peronistas que hablaron haya señalado la
identidad política de los adolescentes de la
Noche de los Lápices, todos militantes de la Unión de Estudiantes Secundarios, que se
reivindicaba como una agrupación peronista. La condición juvenil emergía así como
otro parte aguas, transversal, en las identidades políticas. Fernando Acedo lo
expresó de forma explícita en la defensa de la iniciativa: “No está bajo ningún
punto de vista en nuestro ánimo introducir elementos irritativos, porque
atendiendo a la génesis de este proyecto surge virtualmente la unanimidad de
las fuerzas juveniles que trabajamos en común, con muchos esfuerzos, con muchos
sacrificios, en la época de la dictadura militar” (Cámara de Diputados, Diario
de Sesiones, 1988, p. 1162). Probablemente esta sea la explicación de por qué
desde el bloque radical surgiera un proyecto así, cuando tiempo atrás, por
iniciativa del ejecutivo nacional y con el apoyo de la mayoría legislativa
radical, se habían aprobado las llamadas leyes de Punto Final y Obediencia
Debida.
Ambas fueron los instrumentos jurídicos a través de
los cuales se intentaba clausurar el tratamiento judicial de las cuestiones
vinculadas con las violaciones a los derechos humanos sucedidas durante la
dictadura y dar por terminada la historia.
En definitiva, lo que expresaba aquel debate
bastante virulento sobre una ley de apenas dos artículos era una disputa en
torno al pasado que ponía en juego las identidades políticas, tanto para los
radicales, como para –y sobre todo– los peronistas, ya que actualizaba, ahora
en el terreno de la memoria, las confrontaciones entre los distintos sectores
que habían tenido lugar pocos años antes.
El acuerdo sobrevino cuando lograron una redacción
que dejaba tranquilos a todos: al texto original, donde se instituía al 16 de
septiembre como Día del Estudiante Secundario, se agregó la referencia al año,
es decir, se aclaró que se refería al de 1976, lo que condujo a una redacción
equívoca en tanto limitaba la institucionalización del día a esa fecha particular,
es decir, sería una ley con efecto retroactivo.
En
1996 surgía el proyecto de la diputada María Luisa Kugler, donde se propuso
denominar los jardines del Ministerio de Obras Públicas como “Jardines de los
derechos humanos”, en recordación de la acción de los estudiantes secundarios
desaparecidos el 16 de septiembre de 1976.
Pocos
meses después, la bancada de senadores del FREPASO presentó una nueva
iniciativa proponiendo la modificación de la Ley 10.671, que instituye el Día
de los Derechos del Estudiante
Secundario.
Se sancionó en 1997 y lleva el número de Ley 12.030. Las diferencias no son
sustanciales, lo destacable es que se corrigió el error de redacción de la
anterior, producto del intenso debate que ya hemos expuesto aquí, quitándose el
año a la fecha en que se instituye el día.
La indicación de ese dato se incorpora en el
segundo artículo. Lo nuevo es el inciso c), donde se establece que la Dirección
General de Escuelas deberá permitir a los centros de estudiantes realizar las
actividades que consideren en relación con sus derechos como estudiantes
secundarios
También
ese año, el Ministerio de Educación de la Nación, a cargo de Susana Decibe,
redactó una resolución incorporándolo al calendario escolar a nivel nacional.
Finalmente,
en el año 2006, al cumplirse treinta años de la
Noche de los Lápices, un decreto presidencial de Néstor Kirchner lo
instituyó como “Día Nacional de la Juventud”. Casi veinte años después, se
cumplía el deseo de aquellos tres jóvenes diputados radicales que en el primer borrador
de la ley instaban al gobierno nacional a tomar la misma iniciativa.
En “Los relatos de la Noche de
los Lápices. Modos de narrar el pasado reciente” por Sandra Raggio
UNLP- Fahce -La Plata,
Argentina. 2011
miércoles, 12 de septiembre de 2012
IN MEMORIAM - Homenaje a Mario Benedetti
Un día como hoy,14
de septiembre -pero de 1920- nacía en Paso de los Toros, departamento de Tacuarembó, Uruguay, uno de los más entrañables poetas latinoamericanos: MARIO BENEDETTI. Esta es sólo una arbitraria selección de sus innumerables declaraciones y reflexiones.
1.
Ser de izquierda es tener
como punto de mira el bienestar de la gente, la igualdad social, la
solidaridad.
2.
Las causas en las que he creído y creo han sido derrotadas, pero yo no me siento derrotado en cuanto a mis
creencias, en cuanto a mis posiciones ideológicas.
De modo que yo, que soy ateo y la única religión para mí es la de la conciencia, mientras pueda dormir
tranquilo no me consideraré un derrotado total.
3.
Yo creo que
en general una de las cosas que tratan de narcotizar a los pueblos es toda
esa cosa del consumismo, la famosa globalización, que no es sólo económica
o política sino que también hay una globalización de los medios, una globalización
de la hipocresía, de la frivolidad, un tratar de eliminar a los jóvenes
como factor de inconformismo. Porque si se mira un poco la historia, en los
jóvenes ha estado siempre la semilla del inconformismo, de la insumisión
e incluso de las revoluciones.
4.
A los
políticos les gusta sacarse fotos al lado de un escritor o de un pintor pero no
le dan la menor importancia. Y hasta la propia izquierda usa a los
intelectuales y artistas. En el terreno político, nadie da importancia a lo que
piensan. Eso no quiere decir que uno no hace lo que puede. Podemos cambiar la
mentalidad de la gente, pero no vamos a liderar ninguna transformación. Nunca
supe de una revolución hecha con un soneto, con una obra de teatro. Ni se
derrocó ninguna dictadura con un cuento. Los intelectuales participan en los movimientos,
pero no pueden cambiar la vida. El poder siempre desprecia al intelectual y lo
considera peligroso.
5.
De un tiempo
a esta parte, nuestro enemigo no tiene enemigos. Y, en consecuencia, todo lo ve
global, todo absoluto. Sus neuronas son espingardas, sus pensamientos son
arcabuces, su corazón unidad blindada. Para sus malditos creadores, la
globalización significa la captura ad infinitum del poder omnímodo. Pero es
también el sistema adicional de acabar con la Humanidad. Tal vez sus gestores
no advirtieron que la Humanidad no sólo incluye a los seres comunes, a los
intelectuales y a los menesterosos, sino también a los dueños del poder, a los
fabricantes de misiles y a los empresarios de la muerte. La globalización
desprecia a todo lo no global, desde el desmesurado universo hasta el grillo
minúsculo y sonoro. Es la agonía sin fin de la esperanza, el futuro inundado de
malogros, el desperdicio de la soledad. La globalización es un volcán sin
nombre. Y su lava hirviente y derramada acaba con las faunas y las floras.
6.
Creo que la vida es un paréntesis entre dos nadas. Yo soy ateo, no creo
en Dios ni nada por el estilo. Hay gente que tiene sus creencias religiosas y
tiende a sentir que después de la muerte está el Paraíso, o el Infierno, porque
muchos han hecho mérito para ir al Infierno. Yo creo en un dios personal, que
es la conciencia: a ella es a la que le debemos rendir cuentas cada día.
7.
El amor me parece lo mejor de las relaciones humanas.
8.
Muchas veces me reprocharon que no trate a la
clase obrera. Pero las veces que lo intenté, me sonaron falsos. Mis obreros
nunca hablan como los obreros; entonces no insistí más, ¿para qué? Es una
limitación y me atengo a esa limitación.
9.
Como decía José Martí, la patria es la humanidad. En todos los países,
en los que uno ha estado y en los que no ha estado, hay gente que por lo que
piensa, por sus actitudes, por lo que hace, por lo que siente, por su
solidaridad, son como compatriotas de uno. La patria de cada uno está formada
de esa gente. Porque en el propio país ha habido también torturadores,
corruptos, y esos no son compatriotas míos.
10. Pienso que una de las formas
de sobrellevar la idea de la muerte es darle la cara, hablar de ella, dialogar con ella.
Me parece que es una manera de poder soportar ese fin obligatorio.
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