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lunes, 20 de agosto de 2012

La identidad vacía - Santiago Kovadloff

kovladoff
 Oscar Wilde visitó Nueva York a fines del siglo XIX. Un grupo de admiradores le hizo conocer, en esa ocasión, un flamante invento: el teléfono. Se le explicó que, si lo empleaba, podría hablar con Boston en un par de minutos. Wilde dejó correr su mirada por el extraño aparato. Luego, se volvió hacia sus anfitriones. “Y díganme -les preguntó-, ¿hablando de qué?”
 Wilde había presentido una disparidad profunda que el siglo XX no haría más que acentuar: la disonancia entre la creciente posibilidad técnica de tomar contacto con los otros y la no menos creciente dificultad para poner en juego, en ese acercamiento, la propia subjetividad. Hoy, este contraste se ha agravado hasta convertirse en una contradicción. De ella proviene, en buena medida, la crisis de valores en la que hemos caído. Una crisis que, hace tres décadas, Edgar Morin supo reconocer: “Nos encontramos en un mundo que se nos presenta a la vez en evolución, en revolución, en progresión, en regresión y en peligro. Vivimos todo eso al unísono. Y nuestra incertidumbre consiste en no saber cuál de estos términos será, finalmente, el decisivo”.
Entre esos bienes mermados por el descrédito, el de la identidad personal es uno de los más afectados. Nada parece más difícil que derrotar los enmascaramientos que operan como sucedáneos de identidad en el esfuerzo tantas veces patético por alcanzar alguna forma de protagonismo personal. Paradójicamente, el relieve público logrado por lo irrelevante no puede ser mayor. La pobreza expresiva y la experiencia insustancial han alcanzado su hora de gloria en los medios masivos de comunicación. Ya no se trata sólo de la menguada calidad subjetiva de lo que se dice, sino del nuevo estatuto público cobrado por lo intrascendente.

Aniversario - Fernando Pessoa




En el tiempo en que festejaban el día de mi cumpleaños,
yo era feliz y nadie había muerto.
En la casa antigua, incluso mi cumpleaños era una tradición de siglos,
y la alegría de todos, y la mía, estaba asegurada con una religión cualquiera.
En el tiempo en que festejaban el día de mi cumpleaños,
tenía yo la gran salud de no entender cosa alguna,
de ser inteligente en medio de la familia,
y de no tener las esperanzas que los demás tenían por mí.
Cuando llegué a tener esperanzas ya no supe tener esperanzas.
Cuando llegué a mirar la vida, perdí el sentido de la vida.
Sí, lo que supuse que fui para mí,
lo que fui de corazón y parentesco,
lo que fui de atardeceres de media provincia,
lo que fui de que me amaran y ser yo el niño.
Lo que fui
 —¡Ay, Dios mío!—, lo que sólo hoy sé que fui…
¡Cuán lejos!…
(Ni lo encuentro…)
¡El tiempo en que festejaban el día de mi cumpleaños!
Lo que hoy soy es como la humedad en el corredor al final de la casa,
que mancha las paredes…
lo que hoy soy (y la casa de quienes me amaron tiembla a través de mis
lágrimas),
lo que soy hoy es que hayan vendido la casa.
Es que hayan muerto todos,
es que haya sobrevivido yo a mí mismo como un fósforo frío…
En el tiempo en que festejaban el día de mi cumpleaños…
¡Qué amor mío, como una persona, ese tiempo!
Deseo físico del alma de encontrarse allí otra vez,
por un viaje metafísico y carnal,
con una dualidad de mí para mí…
¡Comer el pasado como a pan con hambre, sin tiempo para mantequilla en los
dientes!
Veo todo de nuevo con una nitidez que me ciega para cuanto hay aquí…
La mesa dispuesta con más lugares, con mejores dibujos en la loza, con más
copas, el aparador con muchas cosas —dulces, frutas, el resto en la sombra bajo lo
elevado—, las tías viejas, los primos diferentes, y todo por causa mía,
en el tiempo en que festejaban el día de mi cumpleaños…
¡Detente, corazón mío!
¡No pienses! ¡Deja al pensar en la cabeza!
¡Oh Dios mío, mi Dios, Dios mío!
Ya hoy no cumplo años.
Perduro.
Se me suman días.
Seré viejo cuando lo sea.
Y nada más.
¡Rabia de no haberme traído el pasado robado en la mochila!…
¡El tiempo en que festejaban el día de mi cumpleaños!

Un hombre pasa con un pan al hombro - CÉSAR VALLEJO




Un hombre pasa con un pan al hombro

¿Voy a escribir, después, sobre mi doble?

Otro se sienta, ráscase, extrae un piojo de su axila, mátalo
¿Con qué valor hablar del psicoanálisis?

Otro ha entrado en mi pecho con un palo en la mano
¿Hablar luego de Sócrates al médico?

Un cojo pasa dando el brazo a un niño
¿Voy, después, a leer a André Bretón?

Otro tiembla de frío, tose, escupe sangre
¿Cabrá aludir jamás al Yo profundo?

Otro busca en el fango huesos, cáscaras
¿Cómo escribir, después del infinito?

Un albañil cae de un techo, muere y ya no almuerza
¿Innovar, luego, el tropo, la metáfora?

Un comerciante roba un gramo en el peso a un cliente
¿Hablar, después, de cuarta dimensión?

Un banquero falsea su balance
¿Con qué cara llorar en el teatro?

Un paria duerme con el pie a la espalda
¿Hablar, después, a nadie de Picasso?

Alguien va en un entierro sollozando
¿Cómo luego ingresar a la Academia?

Alguien limpia un fusil en su cocina
¿Con qué valor hablar del más allá?

Alguien pasa contando con sus dedos
¿Cómo hablar del no-yó sin dar un grito?

César Vallejo en Poemas humanos (1939), incluido en Obra poética completa (Alianza Tres, Madrid, 1994, ed. Américo Ferrari).

La seguridad en la vida y el desafío de cambiar - JESUS QUINTERO


CARPINTERO JOSE - Jairo


CARPINTERO JOSE
JAIRO

Cuando José, el carpintero, 
supo que iba a ser papá, 
levantó a María en brazos 
para ponerse a bailar. 

Nadie puede imaginar 
que el esposo de María 
era capaz de cantar. 

No necesito decir 
lo hermosa que era María 
una perla en cada oreja, 
hay mucha bibliografía. 

Todo iba de maravilla 
en el hogar de José, 
no se hablaba de otra cosa 
que del próximo bebé. 

LOS HERALDOS NEGROS - César Vallejo


Los heraldos negros
César Vallejo




Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé! 
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos, 
la resaca de todo lo sufrido 
se empozara en el alma... ¡Yo no sé! 

Son pocos; pero son... Abren zanjas oscuras 
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte. 
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas; 
o los heraldos negros que nos manda la Muerte. 

Son las caídas hondas de los Cristos del alma 
de alguna fe adorable que el Destino blasfema. 
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones 
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema. 

Y el hombre... Pobre... ¡pobre! Vuelve los ojos, como 
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada; 
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido 
se empoza, como charco de culpa, en la mirada. 

Hay golpes en la vida, tan fuertes... ¡Yo no sé!

MASA - César Vallejo

MASA
César Vallejo












Al fin de la batalla,
y muerto el combatiente, vino hacia él un hombre
y le dijo: «No mueras, te amo tanto!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Se le acercaron dos y repitiéronle:
«No nos dejes! ¡Valor! ¡Vuelve a la vida!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Acudieron a él veinte, cien, mil, quinientos mil,
clamando: «Tanto amor, y no poder nada contra la muerte!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Le rodearon millones de individuos,
con un ruego común: «¡Quédate hermano!»
Pero el cadáver ¡ay! siguió muriendo.

Entonces, todos los hombres de la tierra
le rodearon; les vio el cadáver triste, emocionado;
incorporóse lentamente,
abrazó al primer hombre; echóse a andar.

PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA - César Vallejo


PIEDRA NEGRA SOBRE UNA PIEDRA BLANCA
César Vallejo












Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París -y no me corro-
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos...

(*) Este poema podría decirse que es anticipatorio. César Vallejo murió efectivamente en Paris, una mañana lluviosa de un jueves de Abril de 1938. Tenía 46 años. Vallejo es uno de los más grandes poetas de Latinoamérica

PENSAR SIN MIEDO - Tomás Abraham

JORGE SEMPRUN
Pensar sin miedo
Por Tomás Abraham

28/08/11 - 12:41

Murió Jorge Semprún hace ya un par de meses. Debe existir algún malentendido por no haberme detenido en este hecho mayúsculo. Puedo adolecer de una falla por ser un lector distraído, poco atento, sesgado, a pesar de mi voluntad de querer abarcar todo lo que me interesa. También es posible que no le hayan dado la merecida relevancia en los espacios en los que una noticia como la mencionada debería haber sido resaltada. En todo caso, por el suplemento Babelia del diario madrileño El País, del sábado de la semana pasada, me entero de esta muerte por un artículo de Fernando Savater. La nota del filósofo español estaba dedicada a George Orwell, con una frase debajo del título, que dice: “en memoria de Jorge Semprún”. Quisiera dedicar unas pocas reflexiones a la nota de Savater y a Jorge Semprún. Una vez leído el mínimo obituario al escritor franco-español y ex ministro de Cultura del gobierno de Felipe González, busqué en la Web la confirmación y los detalles de su fallecimiento. Y recordé lo que nunca voy a olvidar. En octubre de 1966, a mis diecinueve años me embarqué a París enfermo de una infantil rubiola y con un solo libro en la mano: El largo viaje, de Jorge Semprún. Era el libro que estaba leyendo en ese momento, y sólo décadas más tarde se me ocurrió asociar el título de la obra con mi propio viaje que iba a ser mucho más largo que lo previsto. Fue un largo viaje, el mío, por los años en los que residí como estudiante en la universidad francesa, y porque el libro de Semprún fue mi primera compañía en la nueva y desconocida ciudad. Lo leí en castellano, ya que mi conocimiento del francés era casi nulo, y lo dejaba en el cuarto del hotel sólo para ir a la hoy desaparecida librería española de la rue de Seine. El relato de Semprún describe lo que vivió en el campo de exterminio de Büchenwald al que los nazis lo llevaron por ser un comunista español. No hace mucho tiempo leí La escritura y la vida, otro libro de Semprún. Lo cotejaba con los escritos de Primo Levi, que con su Si esto es un hombre, ha escrito uno de los libros de mayor relevancia para comprender el lado oscuro de la modernidad, su faz mortuoria.  

LOS JUSTOS - Jorge Luis Borges



LOS JUSTOS 
Jorge Luis Borges 

Un hombre que cultiva un jardín, como quería Voltaire.
El que agradece que en la tierra haya música.
El que descubre con placer una etimología.
Dos empleados que en un café del Sur juegan un silencioso ajedrez.
El ceramista que premedita un color y una forma.
Un tipógrafo que compone bien esta página, que tal vez no le agrada
Una mujer y un hombre que leen los tercetos finales de cierto canto.
El que acaricia a un animal dormido.
El que justifica o quiere justificar un mal que le han hecho.
El que agradece que en la tierra haya Stevenson.
El que prefiere que los otros tengan razón.
Esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo.

Llorar a lágrima viva - OLIVERIO GIRONDO


Oliverio Girondo



Llorar a lágrima viva.
Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.
Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.
Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando.
Atravesar el África, llorando.
Llorar como un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuíes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.
Llorarlo todo, pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz, con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo, por la boca.
Llorar de amor, de hastío, de alegría.
Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Desventuras en el país Jardín de Infantes - MARIA ELENA WALSH


“Desventuras en el país Jardín de Infantes”
María Elena Walsh 

Si alguien quisiera recitar el clásico "Como amado en el amante / uno en otro residía..." por los medios de difusión del País-Jardín, el celador de turno se lo prohibiría, espantado de la palabra amante, mucho más en tan ambiguo sentido.

Imposible alegar que esos versos los escribió el insospechable San Juan de la Cruz y se refieren a Personas de la Santísima Trinidad. Primero, porque el celador no suele tener cara (ni ceca). Segundo, porque el celador no repara en contextos ni significados. Tercero, porque veta palabras a la bartola, conceptos al tuntún y autores porque están en capilla.

Atenuante: como el celador suele ser flexible con el material importado, quizás dejara pasar "por esa única vez" los sublimes versos porque son de un poeta español.

Agravante: en ese caso los vetaría sólo por ser poesía, cosa muy tranquilizadora.

El celador, a quien en adelante llamaremos censor para abreviar, suele mantenerse en el anonimato, salvo un famoso calificador de cine jubilado que alcanzó envidiable grado de notoriedad y adhesión popular.

EL ARTE DE CALLAR - Hugo Mujica


EL ARTE DE CALLAR - Hugo Mujica

Muchas veces basta una mirada.
Una mirada sostenida. 
Tus ojos sobre los ojos del otro.
Adivinar el significado de los brillos.
Leer el futuro inmediato más allá de la pupila.
Quieres decir muchas cosas, pero aguántate las ganas.
Aprieta los labios.
Permite que las ideas circulen
sin que salgan al exterior.
Alarga el espacio entre las preguntas y las respuestas.
Deja que los músculos se dibujen en el rostro.
Espera una señal de alerta.
Mantén la respiración.
Piensa que el otro también piensa.
Analiza. Espera
La economía de las palabras:
Una virtud que no es exclusiva de las monjas de clausura.
Un juego que practican los que saben hacerse los locos.
Los que entienden que no todos los interrogantes necesitan una respuesta.
Que la solución no siempre llega al abrir la boca.
¿Por qué decirlo todo?
¿Por qué no conservar en el interior una dosis de lo que se piensa?
¿Por qué no convertir en secreto  algunas de las ideas que hacen su aparición sin previo aviso, 
al menos con la ilusión de que el tiempo las madure y las transforme en ideas más duraderas?
¿Por qué no entender, de una vez, que la palabra jamás logrará ser tan rápida como el cerebro?
¿Y que no todo lo que cruza por la mente puede convertirse en palabras?
Entender que también se puede hablar con el gesto.
Que… el silencio a veces grita.
Se guarda silencio en los hospitales, en las salas de velatorios,
en los actos solemnes…
Se guarda silencio por pudor, por respeto, por dolor…
Se guarda silencio por el dolor que es incapaz de convertirse en llanto.
Silencio cuando el llanto se agota, y agota al que llora..
Habría que aprender a callar
sin otro motivo que la propia voluntad.
Callar para escuchar.
Callar para mirar.
Callar para aprender.
Callar para callar.
Callar, para convertir el silencio en un cómplice.
Para saber si el eco existe.
Callar, porque no todo lo que nos conviene escuchar nos lo dicen al oído, 
con la intimidad de una confesión, con el volumen de un grito, 
con el acento de las grandes revelaciones.
Callar, para comprender que el silencio es el antifaz
de los sonidos más hermosos…
Manejar el silencio es más difícil que manejar la palabra. Clemenceau
“Las palabras son soplos
de boca en boca revelan un mundo
El silencio es un aliento
de oído a oído, custodia un misterio”   

"OPERACIÓN MASACRE" - Rodolfo Walsh


“–Hay  un fusilado que vive.
No sé qué es lo que consigue atraerme en esa historia difusa, lejana, erizada de improbabilidades. No sé por qué pido hablar con ese hombre, por qué estoy hablando con Juan Carlos Livraga.
Pero después sé. Miro esa cara, el agujero en la mejilla, el agujero más grande en la garganta, la boca quebrada y los ojos opacos donde se ha quedado flotando una sombra de muerte. Me siento insultado, como me sentí sin saberlo cuando oí aquel grito desgarrador detrás de la persiana.
Livraga me cuenta su historia increíble; la creo en el acto.
Así nace aquella investigación, este libro. La larga noche del 9 de junio vuelve sobre mí, por segunda vez me saca de "las suaves, tranquilas estaciones". Ahora, durante casi un año no pensaré en otra cosa, abandonaré mi casa y mi trabajo, me llamaré Francisco Freyre, tendré una cédula falsa con ese nombre, un amigo me prestará una casa en el Tigre, durante dos meses viviré en un helado rancho de Merlo, llevaré conmigo un revólver, y a cada momento las figuras del drama volverán obsesivamente: Livraga bañado en sangre caminando por aquel interminable callejón por donde salió de la muerte, y el otro que se salvó con él disparando por el campo entre las balas, y los que se salvaron sin que él supiera, y los que no se salvaron.” (Fragmento del Prólogo de “Operación Masacre” – Rodolfo Walsh)

El 9 de junio de 1956 los generales Tanco y Valle se sublevaron contra el gobierno de facto que había destituido a Perón en setiembre de 1955. El levantamiento fue reprimido brutal e ilegalmente.
En los basurales de José León Suárez, un grupo de civiles –algunos de ellos relacionados vagamente con la conspiración; el resto, ajeno por completo a ella– fueron masacrados antes incluso de que fuera dictada la ley marcial. Unos pocos lograron escapar de la muerte, a duras penas.
En 1957, Rodolfo Walsh emprendió la investigación de estos hechos, cuyos resultados publicó en forma de notas en el diario "Mayoría" y, poco después, como libro.
OPERACIÓN MASACRE, una de las primeras novelas de "no ficción" escritas en castellano, se anticipó en nueve años al Nuevo Periodismo, es decir, la aplicación de procedimientos propios del género novela al relato de hechos verdaderos.
Es un libro que podría catalogarse como IMPRESCINDIBLE!

sábado, 18 de agosto de 2012

LA TRAVIATA (Preludio Acto I) G. Verdi


El Reparador de sueños - Silvio Rodríguez


Quién fuera - Silvio Rodríguez


"Va pensiero" (Opera Nabucco) de G.Verdi



El 12 de marzo de 2011, Silvio Berlusconi debió enfrentar la realidad. Italia festejaba el 150 aniversario de su unificación y en esa ocasión se dio en la ópera de Roma la ópera "Nabucco" de Giuseppe Verdi, dirigida por el maestro Ricardo Muti. Nabucco es una obra tanto musical como política: evoca el episodio de la esclavitud de los judíos en Babilonia, y su famoso coro "Va pensiero" es el canto de los esclavos oprimidos. En Italia, este canto es el símbolo de la búsqueda de libertad del pueblo, que a fines del siglo XIX -época en que se escribió la ópera - estaba oprimido por el imperio Habsburgo, al que combatió hasta la creación de la  Italia unificada. Antes de la representación, Gianni Alemanno, alcalde de Roma, subió al escenario para pronunciar un discurso denunciando los recortes al presupuesto de cultura que hizo el gobierno, a pesar de que Alemanno es miembro del partido gobernante y viejo ministro de Berlusconi. Esta intervención política, en un momento cultural de los más simbólicos para Italia, produciría un efecto inesperado, puesto que Berlusconi en persona asistía a la representación. 

viernes, 17 de agosto de 2012

Entrevista a Zygmunt Bauman


Entrevista a Zygmunt Bauman



En esta entrevista el autor de Modernidad líquida reflexiona principalmente sobre las tensiones en las que se constituye –o intenta constituirse– la identidad en nuestro tiempo.
Usted nació en una ciudad alemana que se convirtió en territorio polaco al final de la Primera Guerra Mundial. Luego se refugió en la Unión Soviética y desde hace unos años trabaja por elección en Inglaterra. ¿Desde su experiencia académica y personal, cómo define hoy la noción de identidad?
Ludwig Wittgenstein siempre oscilaba entre la Viena natal y su tierra adoptiva inglesa; cierta vez comentó que el mejor lugar para resolver un problema filosófico era una estación de tren. Aunque bueno, aquellos eran viejos tiempos, cuando no se vivía con la prisa de la actualidad. No creo que hoy Wittgenstein hubiera dicho lo mismo respecto de un aeropuerto. Aún así sus reflexiones mantienen la misma fuerza. A mí me ayudaron a entender, de qué modo, en nuestros tiempos, la identidad tiende a ser algo tan provisorio, endeble, vulnerable, que obliga repetidamente a revisar los ‘planes a largo plazo’ (o lo que Jean-Paul Sartre llamaba ‘project de la vie’); se demuestra muy vívidamente lo poco confiables y riesgosas que son en general las resoluciones a largo plazo. Por primera vez en la historia, el cuerpo humano constituye la única entidad cuya expectativa de vida se ha prolongado. En cambio, todas aquellas instituciones sobre las cuales nuestros antecesores solían planificar sus existencias (asuntos públicos, ideologías, formas de vida, reglas de conducta, criterios de éxito y estrategias para una vida satisfactoria, etc.) tienen hoy una expectativa de vida mucho más corta.

miércoles, 15 de agosto de 2012

No te conformes con ser un mediocre - Jesús Quintero


"...todos tenemos perros salvajes ladrando en el sótano." (De: El día que Nietzsche lloró - Autor: Irvin Shalom)

LA EDUCACIÓN - Jesús Quintero


"Sé amable -dijo Pam-, así podrás manejar a los demás. Igual que con la cera, a la que sólo se puede moldear si primero se la entibia. " (De: Un año con Schopenhauer  Autor: Irvin Yalom)

El miedo - Jesús Quintero


El Gran Dictador, discurso final - Charlie Chaplin



Realmente lo siento, pero no aspiro a ser emperador. Eso no es para mí. No pretendo regentar, ni conquistar nada de nada. Me gustaría ayudar en lo posible a cristianos y judíos, negros y blancos. Todos tenemos el deseo de ayudarnos mutuamente. La gente civilizada es así. Queremos vivir de nuestra dicha mutua...no de nuestra mutua desdicha. No queremos despreciarnos y odiarnos mutuamente.
En este mundo hay sitio para todos. Y la buena tierra es rica y puede garantizar la subsistencia de todos. El camino de la vida puede ser libre y magnífico, pero hemos perdido ese camino. La voracidad ha envenenado el alma de los hombres, ha rodeado el mundo con un círculo de odio y nos ha hecho entrar marcando el paso de la oca en la miseria y en la sangre. Hemos mejorado la velocidad pero somos esclavos de ella. La mecanización que trae consigo la abundancia nos ha alejado del deseo. Nuestra ciencia nos ha vuelto cínicos. Nuestra inteligencia duros y brutales. Pensamos en exceso y no sentimos bastante. Tenemos más necesidad de espíritu humanitario que de mecanización. Necesitamos más la amabilidad y la cortesía que la inteligencia. Sin estas cualidades la vida solo puede ser violenta y todo estará perdido. La aviación y la radio nos han acercado los unos a los otros. La naturaleza misma de estos inventos requería la bondad del hombre y reclamaba una fraternidad universal para la unión de todos.

martes, 14 de agosto de 2012

Los espejos - Poema de J.L.Borges

"Los Espejos"
de Jorge Luis Borges



Yo que sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos

sino ante el agua especular que imita
el otro azul en su profundo cielo
que a veces raya el ilusorio vuelo
del ave inversa o que un temblor agita

Ajedrez - Poema de J.L.Borges


        AJEDREZ
              I
En su grave rincón, los jugadores
rigen las lentas piezas. El tablero
los demora hasta el alba en su severo
ámbito en que se odian dos colores.
Adentro irradian mágicos rigores
las formas: torre homérica, ligero
caballo, armada reina, rey postrero,
oblicuo alfil y peones agresores.
Cuando los jugadores se hayan ido,
cuando el tiempo los haya consumido,
ciertamente no habrá cesado el rito.
En el Oriente se encendió esta guerra
cuyo anfiteatro es hoy toda la tierra.
Como el otro, este juego es infinito.

Itaca - Poema de Kavafis


Itaca

Konstantínos Kaváfis.

Cuando emprendas tu viaje hacia Ítaca
debes rogar que el viaje sea largo,
lleno de peripecias, lleno de experiencias.
No has de temer ni a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni la cólera del airado Posidón.
Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta
si tu pensamiento es elevado, si una exquisita
emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.

Saramago



El analfabeto político (Bertolt Brecht)


El peor analfabeto, es el analfabeto político. No oye, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. No sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pan, de la harina, del vestido, del zapato y de los remedios, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece y ensancha el pecho diciendo que odia la política. No sabe que de su ignorancia política nace la prostituta, el menor abandonado y el peor de todos los bandidos que es el político corrupto, mequetrefe y lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.

sábado, 11 de agosto de 2012

Cosas veredes...


Indignaos - Stephane Hessel




Indignaos (Indignez-vous)
Stéphane Hessel

Traducción de María Belvis Martínez García




93 años. Es la última etapa. El fin no está lejos. Qué suerte poder
aprovecharla para recordar lo que ha servido de base a mi compromiso político: los años de resistencia y el programa elaborado hace 70 años por el
Consejo Nacional de la Resistencia. A Jean Moulin le debemos, dentro del
marco de este Consejo, el agrupamiento de todos los componentes de la
Francia ocupada, los movimientos, los partidos, los sindicatos, con el fin de
proclamar su adhesión a la Francia combativa y a su único jefe reconocido: el
general De Gaulle. Desde Londres, donde me reuní con el general De Gaulle,
en marzo de 1941, me llegó la noticia de que el Consejo había puesto en
marcha un programa (adoptado el 15 de marzo de 1944) que proponía para
la Francia liberada un conjunto de principios y valores sobre los que se
asentaría la democracia moderna de nuestro país

Estos principios y valores los necesitamos hoy más que nunca. Es nuestra
obligación velar todos juntos para que nuestra sociedad siga siendo una
sociedad de la que podamos sentirnos orgullosos, y no esta sociedad de
indocumentados, de expulsiones, de sospechas con respecto a la inmigración;
no esta sociedad en la que se ponen en cuestión las pensiones, los logros de
la Seguridad Social; no esta sociedad donde los medios de comunicación
están en manos de los poderosos. Todas estas son cosas que habríamos
evitado apoyar si hubiéramos sido verdaderos herederos del Consejo
Nacional de la Resistencia.

Galeano...


La soledad de América Latina


La soledad de América Latina
Discurso de aceptación del Premio Nobel 1982 – (Texto completo)

Gabriel García Márquez
Antonio Pigafetta, un navegante florentino que acompañó a Magallanes en el primer viaje alrededor del mundo, escribió a su paso por nuestra América meridional una crónica rigurosa que sin embargo parece una aventura de la imaginación. Contó que había visto cerdos con el ombligo en el lomo, y unos pájaros sin patas cuyas hembras empollaban en las espaldas del macho, y otros como alcatraces sin lengua cuyos picos parecían una cuchara. Contó que había visto un engendro animal con cabeza y orejas de mula, cuerpo de camello, patas de ciervo y relincho de caballo. Contó que al primer nativo que encontraron en la Patagonia le pusieron enfrente un espejo, y que aquel gigante enardecido perdió el uso de la razón por el pavor de su propia imagen.

miércoles, 8 de agosto de 2012

Oliverio Girondo - Poema 8

Poema 8 – Espantapájaros (Oliverio Girondo)
Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.
En mí, la personalidad es una especie de forunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.
Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C.